Cómo secar hortensias: el arte de prolongar su belleza

Las hortensias tienen algo de mágico: cuando florecen, parecen atrapar la luz del verano en cada pétalo, y cuando las secamos, nos regalan un recuerdo eterno de esos días luminosos. En Hortensias de Galicia sabemos que nuestras hortensias, en su gran mayoría, son perfectas para secar, pues guardan en su interior la fortaleza y la delicadeza necesarias para transformarse en flores eternas.

El primer encuentro con tus hortensias

Ya sea que recibas en casa un paquete de Hortensias de Galicia o que cortes unas hortensias frescas de tu propio jardín, el primer paso siempre es: liberarlas de su envoltorio y después, cortar sus tallos en diagonal, un gesto sencillo que abre el camino para que vuelvan a beber. El corte en diagonal no es arbitrario, ya que este hace que haya una vía más grande de absorción de agua!

Colócalas en un jarrón con agua fresca y limpia. Si alguna flor llega un poco decaída, no te preocupes, las hortensias son viajeras resilientes, son además, un poco dramáticas, capaces de revivir, basta con sumergir la cabeza de la flor durante un par de horas en un cubo con agua fresca. Ellas poseen una virtud única: son de las pocas flores capaces de beber directamente a través de sus pétalos, recuperando así su lozanía, su frescura y su vitalidad (¡qué envidia!).

Recuerda cambiar el agua cada dos o tres días, y con cada cambio cortar ligeramente los tallos. Este ritual de cuidado es la manera más bella de acompañarlas en su transición hacia el secado.

El momento perfecto para secarlas

¿Cómo saber si tu hortensia está lista para secar? Observa sus colores: cuando empiezan a tornarse más intensos, con matices envejecidos de verdes profundos, rosas apagados, azules velados o morados con carácter, es el instante ideal. En ese punto sus pétalos ya son más firmes y resistentes, preparados para conservar su forma.

¡TRUQUITO!: Si tu hortensia es verde o tiene ya tonos verdes, casi seguro que es susceptible de secar!

Pero… ¿Cómo seco mis hortensias?

En este caso, te presentaré las dos maneras que según mi criterio, son las más fáciles de secar las hortensias.

1. El secado en jarrón

Disfruta de tus hortensias frescas en un jarrón durante unos diez días. Cuando llegue el momento, retira el agua y deja que se sequen solas en el mismo lugar. Poco a poco, el tiempo hará su trabajo y las flores conservarán su silueta, como un retrato detenido del verano.

Las hortensias, a parte de ser un poco dramáticas, aman quedarse en casa el mayor tiempo posible, por lo que, aunque te resulte demasiado fácil secarlas así, créeme que es la mejor de las formas. Al fin y al cabo, uno siempre quiere perdurar donde es feliz y apreciado!

2. El secado al aire

Si prefieres un acabado más uniforme, ata pequeños ramos y cuélgalos boca abajo en un espacio fresco, oscuro y sin humedad. Es un método clásico, casi ritual, que permite a la hortensia conservar su forma y color de manera delicada.

Después de un par de semanas, descuélgala y tendrás así, tus hortensias secas y listas para lucir por tiempo indefinido en ese espacio de tu casa que le has designado.

(Un secreto: existe también el método de la glicerina, que no seca sino que preserva, dándole a la flor una textura flexible y aterciopelada. Pero esa historia la contaremos en otra entrada…)

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